Jul 26, 2023 | Escritos
Como los últimos veranos, espero que también éste venga a Madrid y pueda acompañarle a visitar algún museo. Con sus explicaciones, entiendo por qué me siento atraído por la belleza.
Nos conocimos en mayo de 1979, en una actividad con gente de su curso; la amistad surgió fácil y permanece viva con encuentros frecuentes a pesar de los seiscientos kilómetros que la vida puso de por medio.
Su tía, la madrina, intuyó que aquel crío tenía un don para descubrir la belleza donde los demás sólo vemos lo que vemos; y arte para plasmarlo en el papel. A los cinco años le regaló una caja de pinturas, a los seis una de pinceles y desde entonces no ha dejado de pintar.
En BUP repitió curso, al siguiente lo dejó sin acabar; los estudios no eran lo suyo, le dijo el tutor, y mejor que se pusiera a trabajar. Le hizo caso y se puso con su padre, aunque él lo que quería era pintar. Como la viña y el trozo de tierra no daban para los dos, se fue a Barcelona. Trabajó en lo que pudo mientras pintaba. Hizo varias exposiciones, bien de crítica y escasas de ventas. La realidad se imponía, difícil vivir de la pintura. Fue repartidor, mozo de almacén, portero en un colegio. Le ofrecieron impartir un taller de arte y tuvo lista de espera. Se animó, quiso explorar ese camino. Con veintiocho cumplidos superó la prueba de acceso a la Universidad para mayores y empezó Bellas Artes. Trabajo, estudio y pintura, sin descuidar los amigos y las excursiones. Cinco años de renuncias y esfuerzo culminaron con la ceremonia de graduación y al nuevo Licenciado le contrataron de profesor. Enseñaba lo que llevaba en la sangre, disfrutaba con lo que hacía y pintaba. Después de una pausa, siguió con el curso de doctorado. Hace cinco años defendió su trabajo de investigación y el flamante Doctor ahora también imparte clases en la Universidad.
Pronto para montar el caballete y trasladar su visión al lienzo con una paleta de colores vivos y matices mediterráneos, pinta lo que los demás no vemos y nos atrae sin saber por qué.
Que eso es un artista, y un amigo artista no lo tiene cualquiera. Bueno, yo sí; pero es que me lo puso muy fácil. Tanto como cuando le acompaño al museo y con sus explicaciones entiendo por qué también él se siente atraído por la belleza.
Rafael Dolader – vidaescuela.es – @rdolader
26/07/23
Jun 16, 2023 | Aficiones, Escritos
Nazarí es un caballo torero, de la cuadra del rejoneador Diego Ventura. De raza lusitana y color castaño, con habilidad y potencia para galopar llevando al toro pegado a la grupa. Elegante en los andares, valiente para entrar de cara a la faena, preciso en la batida y en el quiebro. Con extraordinario físico y una estampa que embelesa.
Mi afición a los caballos no llega tan lejos como para describirlo con tanto detalle; para la ocasión he acudido a lo que otros han escrito sobre Nazarí, a raíz de que el pasado 20 de mayo se jubiló en la plaza de las Ventas de Madrid, tras una magnífica faena que le valió, una vez más, el mayor premio: la Puerta Grande.
Al final de la tarde, sin que nadie lo esperara, su dueño lo sacó de nuevo a la arena, le despojó de la silla, le quitó lentamente la cabezada, entre lágrimas le depositó un beso en la frente y le dio una palmada en la grupa para que galopara libre. El caballo salió al trote hacia la barrera y recorrió media plaza mirando al tendido, como si quisiera responder al público que le aplaudía de pie en homenaje a tantas tardes de gloria que han compartido. Luego volvió a encontrarse con el jinete y regresaron a la cuadra. Ahí se cerró el currículum del mejor caballo en su mejor momento.
En lo más alto de su carrera profesional, cuando todavía le quedan unos años de buen rendimiento, Diego Ventura decide jubilarlo como caballo torero: “nunca más volveré a montarlo, será para mis hijos, ellos disfrutaran de Nazarí y él de la libertad en los prados que le esperan”.
Estos días se han producido cambios importantes en instituciones públicas y privadas bien conocidas. Reciente la noticia de Nazarí, emocionado por su estética y removido por la decisión, relaciono unas jubilaciones con otras y me aplico por sacar consecuencias. Los cambios son necesarios, unas veces vienen impuestos y otras hay que decidirlos; pasa también en nuestra vida.
Seguramente no hay una única conclusión, pero me sirve de ejemplo la fortaleza, elegancia y generosidad que he visto en el caso de Diego Ventura y su caballo Nazarí.
Rafael Dolader – vidaescuela.es – @rdolader
14/06/23
Abr 12, 2023 | Escritos
El domingo pasado iniciamos la celebración de la Pascua, que desde la óptica de la fe da sentido a todo lo vivido en la Semana Santa.
Estos días he recordado con frecuencia las dos visitas que he tenido la suerte de hacer a Tierra Santa. En el corazón de la ciudad vieja de Jerusalén, se encuentra la basílica del Santo Sepulcro, también conocida como “iglesia de la resurrección”. En su interior encontramos el Calvario, lugar de la crucifixión y muerte de Jesús, y la Tumba desde la que resucitó al tercer día. Los dos santos lugares son inseparables, como lo son el misterio de la muerte y resurrección de Jesucristo.
Quedé impactado con un viacrucis de figuras sobrias y sencillas, pero de una belleza singular, que se encuentra en la capilla de la Aparición en el interior de la basílica. Como es muy alargado, en la foto he hecho una composición para que se pueda ver completo.

Me llamó la atención la última figura (la he señalado con una flecha) que representa la Resurrección (el viacrucis tradicional acaba con la anterior, el entierro de Jesús). Sin Resurrección, la Pasión sería un sinsentido. De alguna manera representa otras situaciones dolorosas por las que podemos pasar en la vida y que llevan a que nazca en nosotros algo nuevo.
El amor y el dolor van con frecuencia de la mano (en el matrimonio, en la familia), como bien lo escribió el poeta: “Mi ciencia es toda de amor / y si en amor estoy ducho / fue por arte del dolor / pues no hay amante mejor / que aquel que ha llorado mucho”.
Rafael Dolader – vidaescuela.es – @rdolader
12/04/2023
Jun 14, 2020 | Escritos
«Eso» se presenta de improviso, cuando le da la gana, sin avisar: aquí estoy. Le pasó a Pepe hace cinco años y le ha pasado ahora a Javier. Dos caminos distintos con un denominador común: «eso» que les une. Las palabras que le dediqué a Pepe entonces, las renuevo ahora para Javier:
Guardé un vídeo que me enganchó. Son unos segundos que recogen la acción de la jugadora Bárbara; tras superar las dificultades que le salen al paso, culmina la jugada con un bonito gol. Ejemplo de una actitud ante la vida; podría haberse quejado y no seguir, reclamar falta y esperar, quedarse tumbada de agotamiento después de la caída… pero lucha, sigue, se levanta, chuta y marca. No siempre el esfuerzo acaba en premio, pero dibuja el camino acertado.
Hoy, ese vídeo se lo dedico a Pepe. Me llamó la semana pasada para contarme una inquietud. Se había hecho una revisión médica ordinaria y aparecieron unos síntomas dudosos que el TAC posterior confirmó. Le ingresaron para hacerle más pruebas y despejar las dudas. “Quieren desechar la sospecha o ponerle nombre y apellidos”. Por un momento se le quebró la voz; en la familia hay antecedentes de “eso”. “Ojalá quede todo en una anécdota y dentro de unos días nos podamos reír recordando el susto” me dijo.
Así es Pepe, de un corazón enorme, con una cabeza despejada y una fe en Dios que vive con discreción pero que, en ocasiones como ésta, se manifiesta con firmeza. Su mujer, las hijas, la familia, los amigos, le queremos porque nos quiere, nos lo pone fácil. Vive la vida con ilusión e intensidad y, ahora, nos enseña que está preparado para todo: para darle la mano a “eso” si viene y también para echarse unas risas, si todo acaba en nada.
Y vuelvo al vídeo para referime a valores universales: la jugadora es del Barça, Pepe era del Madrid, Javier es del Atlético.
25/06/25
Rafael Dolader – vidaescuela.es
– @rdolader
Dic 17, 2019 | Escritos
Dejo el coche en el garaje con ganas de llegar a casa y relajarme; sobre todo darle un abrazo. El día en la oficina ha sido intenso y tenso. Salgo del ascensor y pienso en ella. A primera hora de la tarde me ha llamado ¿a qué hora llegarás? Querrá contarme algo, compartir una alegría o un disgusto. Me entran las prisas.
Delante de la puerta respiro hondo tres veces, hago reset y limpio la mente. Visualizo su cara, eso me llena el corazón de alegría y me ilumina la cara con una sonrisa. Me arreglo la corbata, estiro un poco la americana y entro. ¡Hola! ¡hola!… no hay respuesta. Avanzo por el pasillo, abro todas las habitaciones, no está. Noto la amenaza de tormenta, de crisis emocional ¿cómo es posible que no esté?
Entro en la cocina, la mirada se va directa a un papel pegado en la nevera, escrito con letras grandes: he salido un momento a comprar, no te quites la corbata, vuelvo enseguida ¡TE QUIERO!
Cierro los ojos, imagino el abrazo, me quedo bobo y ahí me encuentra ¡anda, míralo! ¿por qué no respondes, qué haces? Pues … es que te estaba diciendo que … yo también ¡TE QUIERO!
16-12-19
Relato inspirado y dedicado a Ignacio y Lola, que el día 5 cumplieron veintidós años de novios. Recuerdan con todo detalle el momento, lugar y circunstancias en que se puso en marcha su calendario particular, donde también tienen remarcada la fecha de la boda y el nacimiento de cada uno de los tres hijos. No todo ha sido de color rosa, pero han sabido mantener viva la llama que aquél día encendieron; esa llama que hoy sigue chisporroteando por sus ojos cuando se miran y que calienta los abrazos cuando al final de la jornada se encuentran.
Rafael Dolader – vidaescuela.es – @rdolader