May 20, 2017 | Escritos, Noticias
Llámame lo que quieras, pero no sabía lo que era un Spinner hasta hoy, cuándo por segunda vez me encuentro con un titular sobre el asunto y le he preguntado a un amigo profesor de Primaria, oye Rodri ¿qué es un Spinner? y me pone cara de ¡que no te enteras! Con paciencia me explica que es el nuevo juguete de moda entre los escolares. Se llama Fidger Spinner (aunque algunas marcas han popularizando nombres ligeramente distintos, siempre con el complemento spinner).
El spinner es esencialmente un trozo de plástico o de metal que rota sobre varios ejes. Cabe en la palma de la mano y la gracia es hacerlo girar. Nació como artilugio antiestrés, pero se ha popularizado en el patio de los colegios y en los kioscos y los bazares españoles los venden por cerca de 4 euros. Empiezan a extenderse por el boca a boca, como lo hicieron los tamagotchis, las pulseras de gomitas y tantos otros artículos que, de la noche a la mañana, se convierten en la última moda infantil.
Bueno, por si no estás al día sobre el tema, te dejo un enlace para que, si te preguntan “oye y tú ¿sabes lo que es un spinner? puedas responder: pues claro, ¡qué me vas a contar!
Rafael Dolader – vidaescuela.es – @rdolader
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Mar 13, 2016 | Escritos
La mesa se fué llenando en el bar donde quedamos a desayunar, un encuentro semanal de amigos que mantenemos contra viento y marea, del que estamos muy orgullosos. Aquel sábado de otoño amaneció frío y a los perezosos nos pilló con la ropa de temporada todavía en el armario, bien guardada. «Te he enviado un mensaje para avisarte de que la temperatura está como la economía, por los suelos» dijo Lorenzo cuando llegó Ricardo frotándose los brazos para entrar en calor. «No lo he recibido porque el móvil me está dando problemas». Nos explicó que hace unos días lo llevó a la tienda donde lo había comprado. Le atendió un dependiente joven, muy puesto en las cuestiones tecnológicas, que se expresaba con desparpajo y manifestaba seguridad. Ricardo le contó lo que le pasaba al teléfono y añadió que le sorprendía porque era un aparato bueno de una buena marca. El dependiente le escuchó con cara de ¡pero ¿qué me estás contando?! y sentenció el diagnóstico sin inmutarse: ya, pero este modelo es de hace un año. Ricardo salió de la tienda con la moral hundida y arrastrando el orgullo. A él, un profesional consolidado, inquieto por estar a la última en nudos de corbata, en zapatos o en ordenadores portátiles; a él que le suenan alarmas continuamente para informarle del tiempo, de los goles de su equipo o de las ultimísimas noticias; a él le habían afeado que su móvil era un modelo… ¡de hace un año!.
A la hora de comprar nos afecta el ambiente que presiona para estar subidos a lomos de la novedad. La tendencia al consumismo flota en todos los rincones, y a los que somos de carne y hueso nos tienta: que si me espero un mes a que salga el nuevo modelo, que si total por unos euros más tengo otro con más prestaciones. Nunca faltan excusas para ir más allá de lo que cubre nuestra necesidad.
Por eso es muy de agradecer encontrarte con tipos normales que saben superar esa situación sin poner cara de mártir. Y me acordé de Ángel, durante una comida en el trabajo hace unos años, cuando los smartphones habían desplazado a las pda al último cajón de la mesa, donde se guardan los cacharros curiosos. Le pidieron un dato, sacó la pda y hubo una exclamación general ¡ooohhh! pero ¿qué es éso? Y Ángel nos enseñó con naturalidad su HTC estrenada hace ocho años. La guardó mirando a la concurrencia y algunos bajamos la mirada algo avergonzados.
Por dentro me dije: Ángel ¡eres mi héroe!, ochos años con el mismo teléfono y aún nos dice ¿cambiar? ¿para qué? si funciona estupendamente y tiene más de lo que necesito.
Rafael Dolader – vidaescuela.es – @rdolader
Ene 3, 2016 | Escritos
A mediodía he llegado a casa con un subidón enorme, la autoestima por las nubes pero del siguiente planeta que tenga nubes. Te pongo en situación: salgo del hospital de ver a un amigo -los ánimos no estaban para lanzar cohetes-, giro la esquina y !zas¡ me doy en las narices con
la marquesina de la foto. Tan de cerca que sólo he leído las letras grandes: YO TAMBIÉN TE QUIERO; y de repente me he venido arriba, con el contento que se me escapaba por todos los poros de la piel. Ya en casa he llamado a un montón de amigos para contarles la novedad y todos se alegraban conmigo y me felicitaban. Después de comer me he sentado para contemplar la foto y entonces he leído hasta el final. Vaya, me parece que no me van a querer tanto. Pero ya no vuelvo a llamar a los amigos para explicarles, porque les va a dar lo mismo: ellos me quieren por lo que soy y no por lo que tengo.
Rafael Dolader – vidaescuela.es – @rdolader